Para mi amigo Alejandro Garbuio quien, sin saberlo, inspiró esta nota. Día atrás, una anécdota personal sirvió de disparador para abordar este tema. Le acerqué a un amigo un ejemplar de mi libro como regalo. No estaba y se lo dejé en su oficina, por la tarde me mandó un mensaje de agradecimiento. Es ese mensaje mi amigo me preguntaba, en tono de broma, si en el libro decía a cuánto iba a estar el dólar o el bitcoin en los meses que vienen y que si no era así, dudaba si invertir tiempo en leerlo. Le respondí el mensaje, siguiendo la broma, diciéndole que lamentaba que la timba financiera fuera su prioridad y que no se preocupara por temas más importantes como la producción, la inversión, la innovación, el empleo y la pobreza. Conociendo a mi amigo, un ejemplo de honestidad, incansable generador de ideas y siempre preocupado por la situación argentina, me quedé pensando que su broma, en el fondo, implicaba una aguda reflexión sobre nuestro presente. Uno de los tantos problemas que t...